Más que el futuro, el presente. Y es que todos asociamos los dispositivos móviles como uno de los estandartes de la innovación tecnológica. Una era digital marcada por estos aparatos que han marcado el antes y un después en el desarrollo de la sociedad moderna, tal y como pasó con Internet.

Entendemos nuestro entorno y quizás, hasta nuestra propia vida a través de las herramientas de las que disponemos. Porque mediante tales herramientas no solamente condicionamos nuestra manera de pensar sino también moldeamos la convivencia entre las personas. De este modo, en una era marcada por la globalización digital -y la consecuente sobrecarga informativa- los móviles juegan un papel importante en el mundo de la comunicación y cada vez más, en el periodismo.

Para hablar sobre este importante papel de la tecnología móvil, se realizó, hace unos días en la Facultad de Comunicación de la UAB, una conferencia de profesionales del MoJo (Mobile Journalism) con el propósito de presentar la iniciativa European Youth News Exchance Network -abreviado Y-NEX-. Como indica el nombre, una red de comunicadores de múltiples países europeos que tienen el objetivo de promover la pluralidad informativa a través de dispositivos móviles.

¿La conclusión de la jornada? MoJo ha venido para quedarse. El interés mediático hacia el periodismo móvil nació con la denominada ‘crisis de los refugiados’, cuando los reporteros  realizaban el seguimiento de los migrantes a través de rutas abruptas, largas y peligrosas. Rutas más fáciles de recorrer con un móvil y no una cámara. La reducción de costes en una temporada de recortes en los presupuestos de los medios de comunicación también ha propiciado que los profesionales busquen alternativas para recoger información de manera rápida, barata y eficaz. Esta necesidad de innovación también se ha visto en las facultades de Comunicación, muchas de las cuales se encuentran ampliamente superadas por el rápido avance tecnológico.

Pero, ¿todo es positivo con MoJo? Como todas las puertas que se abren en el mundo tecnológico, no todo son maravillas. Puesto que el uso del móvil como herramienta profesional en el mundo de la Comunicación, hay sectores -como los cámaras audiovisuales- reticentes respecto al uso de tales aparatos. Además, el MoJo posibilita al fin la participación ciudadana en el mundo de la comunicación y por lo tanto, nos convierte a todos en actores activos en una sociedad marcada por el abuso de las instituciones.

No obstante, el marcado uso del llamado ‘Periodismo ciudadano’ se convierte también en un arma de doble filo para los periodistas (y para todos) ante la ya mencionada sobrecarga de contenidos aportados por la ciudadanía. Y ante el desconocimiento de los códigos deontológicos por parte de los individuos, esto provoca que a veces, contenido con posible potencial informativo se convierta en una arma blanca -como los vídeos tras los atentados de las Ramblas-.

Así pues, MoJo está para quedarse, pero no para imponerse. Porque la clave de todo está en aquello que llamamos ‘periodismo colaborativo’. Aquel periodismo en el que comunicadores se entrelazan con los demás ciudadanos para la creación de material informativo de calidad, utilizando las herramientas necesarias en cada momento.

Porque a pesar de todo, Periodismo Móvil significa explicar históricas con tecnología móvil pero sobretodo, ética periodística.