Cada vez es más factible ver trabajos periodísticos realizados exclusivamente con el móvil por un solo periodista, y no sólo piezas que tiene un gran equipo de trabajo detrás. Es debido a las grandes mejoras de los dispositivos móviles, que hoy en día graban con una alta calidad y permiten editar y subir el contenido a la web con rapidez. Por ello, existen corporaciones mediáticas, como RTVE o la BBC, que han decidido apostar por el periodismo móvil, conocido como MOJO.

El MOJO es una forma de hacer periodismo en directo desde el lugar de los hechos de una manera cómoda y sencilla: simplemente con un móvil en el bolsillo. Pero, ¿se pierde calidad periodística en el proceso? Esta fue una de las diversas cuestiones clave que se hablaron durante la jornada European Youth News Exchange Network en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Gracias a la inmediatez y la participación ciudadana que permiten los smartphones, la ciudadanía está pasando por encima de la profesión periodística con la ayuda de las redes sociales. Sin embargo, a su vez se desvanecen los valores éticos de la profesión, haciéndola, si cabe, aún más necesaria en el mundo contemporáneo.
Ante esta situación inevitable, se ha creado una necesidad de enseñar a la sociedad una serie de pautas para practicarlo de manera óptima, tal como explicó Núria Fernández, autora del libro “MOJO: manual del periodismo móvil”. Se trata de poder diferenciar el periodismo ciudadano del Periodismo.

Debido a la incorporación inmediata de las nuevas tecnologías en la sociedad, todo ciudadano cuenta con un teléfono móvil con el que puede llevar a cabo un trabajo periodístico. Aquí es donde surge el problema. Tienen la herramienta necesaria para informar periodísticamente, pero no los conocimientos y la ética para hacerlo correctamente.

Sin ir más lejos, un claro ejemplo de periodismo móvil sucedió el 17 de agosto de este mismo año, en el atentado terrorista en la Rambla Cataluña de Barcelona. Un poco más tarde del suceso, todas las redes sociales, sobre todo WhatsApp, se vieron invadidas por vídeos, comentarios e informaciones sobre los acontecimientos. Todo ciudadano que estuvo en el atentado o en los alrededores pudo ejercer un trabajo periodístico y de información a través de sus teléfonos móviles y muchos medios de comunicación se aprovecharon de ello. Pero, ¿hasta qué punto esto es positivo o no?

Muchos de los vídeos compartidos en internet mostraban la barbarie causada por los terroristas, cadáveres tirados por el suelo, el miedo de la gente, entre otras muchas cosas. ¿Dónde queda la ética periodística e incluso humana en esos momentos? Un ciudadano, por mucho que tenga a su alcance una herramienta actualmente periodística no es un periodista. Hay unos límites y unas pautas a seguir para poder ejercer de intermediario de información.

A pesar de esto, el periodismo móvil no deja de ser útil e innovador para el periodista. Es importante tener en cuenta las ventajas y desventajas de este tipo de periodismo. Por un lado, el aspecto económico, ya que es mucho más barato utilizar un teléfono móvil que incorpora tanto cámara como micrófono e incluso programas de edición, que todas estas herramientas por separado. Pero esto comporta un problema adicional, la falta de credibilidad y autoridad frente a la gente. No es lo mismo querer entrevistar a alguien con un equipo de cámara y micrófono, que un solo periodista con un teléfono móvil. Lo cierto es, que con esta incorporación del MOJO, son profesionalmente válidas ambas opciones, pero la gente ajena a los conocimientos periodísticos todavía no están familiarizadas con esta nueva herramienta periodística.  

Sin lugar a dudas, el MOJO está siendo toda una revolución en el mundo periodístico. Todo y que en las universidades no se esté implementando, gracias a conferencias como la que se realizó en la UAB, se dan las herramientas necesarias para hacer un buen uso. Esta es una realidad que no podemos ignorar, por eso, debemos aprender a manejarla para obtener los mejores resultados y seguir haciendo del periodismo una profesión eficiente, de calidad y creíble.

Texto: Rocío León, Alena Maksimova, Olaya Marín y Nicole Márquez.