IMG_8776
Josefina Vatier, Laura Cervi y Miguel Ángel Martín              Fotografía: Cristina Pujol

En una sociedad donde el aquí y ahora se ha vuelto algo imperativo y donde hay más móviles que personas, ha nacido una nueva modalidad de esta profesión. Ajena de normativas, de decálogos con un escenario muy diferente a las clásicas redacciones, ha conseguido ser el objeto de estudio y razonamiento de muchos profesionales, entre los cuales se repite la misma pregunta: ¿realmente es la respuesta de la necesidad informativa de la sociedad actual?
Entre sus virtudes y sus inconvenientes surge una espiral contradictoria de cuestionamiento de esta nueva manera de ver, captar y publicar los hechos. Podemos poner como ejemplo de una de las ventajas más valoradas la inmediatez y la interacción constante y directa con la audiencia. Esta conexión con la sociedad debería suponer un mayor control por parte de la ciudadanía, que tendría que recuperar su papel en el rol de la política de los poderosos. Pero se trata de un juego que acepta muchos jugadores, y aquí es cuando encontramos una de las desventajas de este tipo de modalidad periodística, y es que la manipulación y la falta de rigor informativo son elementos peligrosos que están muy presentes.

Un limbo demasiado largo

Podemos distinguir dos escenarios: un panorama bastante negativo donde impera la exclusiva a la veracidad, una instauración bastante extendida de unos sueldos muy precarios y una reducción muy preocupante de periodistas críticos. La tecnología ha tomado las riendas y domina la ley del más rápido, sin más. Por otro lado, tenemos una situación mucho más esperanzadora basada en la eficacia y el compromiso del periodismo móvil, que con una correcta formación puede ser la herramienta más adecuada para despertar una sociedad que parece dormida con un bombardeo constante de exceso de información.

Así pues, nos encontramos en un proceso de evolución entre estos dos escenarios que, al menos de momento, no encuentra un camino óptimo por el cual seguir. Ya son muchos los medios de gran relevancia los que apuestan por una integración de este periodismo y de una adopción de la figura del experto en esta tecnología en unas remodeladas redacciones. Se trata de un desafío que poco a poco se va enfrentando y que esperemos que con el avance cada vez mayor de las tecnologías, los medios confíen y aprovechen su potencial para crear un periodismo móvil que no deje lugar a dudas.
“Hay un gran contraste entre la facilidad del uso de un teléfono inteligente y la complejidad para integrar su método en un medio de comunicación”, Nicolas Becquet, periodista, gerente de medios digitales de L’Echo.

 

Laura Rovira, Maria Romanillos, Cristina Pujol